Es posible ganar una guerra

Película “Por la vida”
Título original: Auf Das Leben.
Orígen: Polonia
Director: Uwe Janson
Elenco: Hannelore Elsner, Max Riemelt, Sharon Brauner, Aylin Tezel, Andreas Schmidt y elenco.

La película “Por la vida” nos introduce en la vida de Ruth, sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial. Ella se encuentra casualmente con Jonás, un joven que tiene un parecido con su antiguo gran amor. Ruth debe abandonar su hogar, una vez más, igual que debió hacerlo cuando los nazis trasladaron a su familia hacia los campos y ella logró escapar. En esta ocasión es desalojada por temas económicos y trasladada a un edificio comunitario, completamente despersonalizado. El éxodo aparece nuevamente en su vida, quizás ya no pueda soportarlo.

La historia se repite. Un bello joven aparece en la vida de Ruth en forma circunstancial. La salva de un intento de suicidio y le permite volver a sentir. Renueva sus ganas por cantar y por continuar en este mundo, que le ha sido hostil, pero donde ella insiste, de manera casi irrazonable, en continuar hacia adelante y sonriendo a su manera.

Por la vida

Este film recrea un tópico que ya fue considerado en varias películas: la vida después de la guerra. También plantea en forma creativa y placentera la forma en la que una víctima del nazismo pudo reconstruir su vida, acompañando su búsqueda y sus dificultades. Los flashes que se reproducen del pasado la acorralan, pero su canto es una venganza, es un resurgir de la historia, esa historia que alguna vez se pudo quebrar con una canción, con la esperanza y el resurgimiento desde la nada.

Y acaso esta película también plantea la lucha en nuestras guerras internas. Peleas con nuestro organismo, como la de Jonás que oculta su enfermedad, o con nuestro pasado. Tal vez no logramos sentirnos orgullosos de lo que hicimos, pero es posible reconstruir nuestra realidad, una y otra vez, hasta ser realmente protagonistas en el camino de lo que deseamos ser.

Somos testigos de una victoria. Una victoria subjetiva, que podemos ver desde la butaca. Una victoria que viene socavada por un objetivo incumplido por el nazismo y una dulce canción en idish que nos eriza la piel. Es un triunfo personal y anhelable, ajeno quizás a la propia conciencia del personaje de Ruth. El pueblo judío una vez más ha sobrevivido.

Uwe Janson, audaz director y experto en lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial, nos invita a pensar que las historias tristes también pueden tener cierta belleza, cuando sus protagonistas son dignos de nuestra admiración.

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