Hasta los límites de las creencias

Película: Vecinos de Dios
Nombre original: HaMashguijim
Director: Meni Yaesh
Origen: Israel
Elenco: Roy Assaf, Gal Friedman, Itzik Golan y elenco

Vecinos de Dios es una audaz película israelí realizada en el año 2012 por un joven cineasta. Es una potente secuencia de imágenes sobre una realidad que ocurre en algunas ciudades del Estado hebreo, que nos invita a la reflexión.

Vecinos de Dios, de izquierda derecha: Gal Friedman, Itzik Golan, Roy Assaf, 2012.

Vecinos de Dios, de izquierda derecha: Gal Friedman, Itzik Golan, Roy Assaf, 2012.

Un grupo de amigos unidos por su creencia religiosa, se encargan por voluntad autodefinida de mantener las “buenas costumbres” en un barrio de la ciudad de Bat Yam, cercana a Tel Aviv. Así vemos en repetidas oportunidades su defensa por la protección de sus creencias a través de la violencia infringida a visitantes extranjeros que hacen ruido en la sagrada noche del viernes, o a un vendedor de copias de películas que incluye algunos títulos pornográficos. No faltan las amenazas a comerciantes que extienden su horario más allá de lo religiosamente permitido y la advertencia a una joven que se viste con prendas seductoras.

Esta joven es quien modifica el rumbo del protagonista (Roy Assaf), quien se ve sumergido en un dilema moral: debe seguir los ritos ortodoxos y hacer que todas “las leyes” religiosas se cumplan, o bien debe fluir frente al amor que le despierta una hermosa chica, que además de respetarlo, se entusiasma en informarse sobre las razones que despiertan sus creencias y los ritos que secuencian su vida.

Este dilema es por demás interesante y es ciertamente representativo de lo que ocurre en la moderna sociedad israelí. Allí se encuentra constantemente en pugna la religiosidad con los avances tecnológicos y los deseos de los ciudadanos laicos.

La película muestra algunos extremos. Lo hace con tanto cuidado y ternura, que nos mantiene atados a nuestra butaca en búsqueda de conocer el final de esta gran historia. Es un cuento de amor, que tiene algunas similitudes con la conocida película israelí Ushpizin, donde un matrimonio convertido a la ortodoxia intenta esconder el pasado que vuelve para explotarles en la cara, y algunos tintes perdidos de la shakesperiana Romeo y Julieta.

La premiada Vecinos de Dios es una de las mejores muestras del cine israelí de los últimos años. Y nos enfrenta con una realidad plagada de fanatismos, contradicciones y sentimientos que apremian. Es un vino fuerte, con tintes frutales al paladar.

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