El Golem vegetal

A los siete días de nacido Jony Zimmerman, sus padres organizaron una ceremonia en su casa para circuncidarlo. Familiares y amigos acudieron al evento y brindaron por una larga vida para el pequeño Jony; entre aplausos entremezclados con el llanto del niño, agradecieron la precisión del rabino para el corte milimétrico que, de haber fallado, hubiera puesto en riesgo la continuidad de la dinastía Zimmerman.

Terminada la ceremonia, los padres de Jony, según indica la tradición, enterraron el prepucio, pequeño pedacito de piel que se corta en la circuncisión, en un cantero del jardín de atrás de la casa. Una vez que todos los invitados se retiraron, la abuela de Jony, una anciana que en cualquier otro siglo hubiera sido acusada de brujería, salió sigilosa al jardín y se inclinó sobre el cantero, regó la tierra con un vaso de agua y luego dibujó con su dedo en la tierra húmeda la palabra hebrea “JAI”, que significa vida.Chagall2

Con el paso de las semanas, mientras el pequeño Jony crecía sano y fuerte, un pequeño brote comenzó a surgir de la tierra del cantero, y luego aquel brote dejó entrever un gran fruto que salía de la tierra, como una suerte de sandía color rojo sangre. Cada tarde, la abuela de Jony, que iba a la casa para cuidarlo mientras sus padres iban a trabajar, salía al jardín para controlar el fruto, regarlo y removerle la tierra.

Un día, cuando un Jony ya de varios meses había empezado a gatear, sus padres volvieron de hacer las compras y se encontraron a la abuela dormida y la puerta del jardín abierta. Preocupados salieron al patio y se encontraron con que su hijo jugaba con otro niño exactamente igual a él. El otro Jony estaba desnudo y bañado en un líquido rojizo, y por el jardín había, desperdigados, restos de la cascara de un extraño fruto rojo.

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios