Iom Kipur, el perdón y arrepentimiento

La festividad de Iom Kipur tiene como idea principal ser el día del perdón. Este día solemne es en el que, según la tradición judía, el pueblo le pide perdón a Dios para que éste lo expíe de sus pecados. Como parte de este día, no solo es el perdón, sino la aflicción mediante el ayuno y demás prohibiciones, las que deben llevar al hombre a la reflexión y arrepentimiento.

“Las faltas entre Dios y el hombre Yom Kipur expía, entre él [la persona] y su compañero, Yom Kipur no expía, sino hasta que satisfaga a su compañero”

En la relación agresor-agredido, la Mishná explica que la responsabilidad está en manos del agresor. Pero no habla de solamente pedir perdón, sino qué hay que “satisfacer” al agredido. ¿A que se refiere? A que el perdón al agresor no es algo que se da así fácilmente, sino que exige de él pasar por un proceso de arrepentimiento, reflexión y reparación, para así satisfacer a su compañero agredido.

¿Cuál es el perdón de Dios? Baruj Spinoza, el filósofo judío holandés, desarrolló la idea del Panteísmo, la cual afirma que no hay un Dios trascendental externo del mundo. Él entiende que ambos, la naturaleza y Dios, son infinitos, por lo tanto Dios y la naturaleza uno son. Dios se encuentra en todos lados, todos los objetos físicos son modos de Dios, incluyendo el ser humano, como parte de esa naturaleza, como parte de ese Todo.

La faltas de un hombre a su compañero, si este mismo no fue satisfecho, hacen que dicho hombre sigua estando en falta no solo con su compañero, sino con el Todo, incluso con él mismo.

Aquella famosa frase bíblica “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Vaikrá 19, 18) nos da una mirada más a la relación con el otro. Cuando nosotros estamos en falta con nuestro compañero, también lo estamos con nosotros mismos, y esto puede influenciar en todo nuestro entorno, pero el perdón solo no es suficiente. Es necesario una verdadera reflexión y arrepentimiento, para así poder pedir un perdón sincero y satisfacer a nuestro compañero, ese mismo perdón sincero que nosotros esperaríamos recibir de él.

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