Ma nishma David Hamelej, hacol sababa? (¿Cómo estás Rey David, todo bien?)

Antes que nada, qué mejor para empezar que con una anécdota interesante. En una clase sobre Historia en la época bíblica en la Universidad Hebrea de Jerusalem estábamos hablando de una placa encontrada en un canal de agua en la Ciudad de David. Para ser más exacto, en el canal de agua que construyó el rey Jizkyahu (Ezequías) aproximadamente en el año 705 a.e.c. (hace mas de 2700 años, incluso antes de la destrución del Primer Templo). En dicha placa estaba escrita en hebreo la técnica utilizada para hacer el canal donde fue encontrada la misma. Para serles sincero, estaba escrito en un hebreo muy claro y entendible.

Eso despertó mi curiosidad. Levanté mi mano y pregunté: “¿En verdad estamos leyendo el texto original o una traducción?”, para lo que la profesora respondió: “Si el Rey David estuviera sentado en esta clase, entendería todo lo que se está hablando, incluso participaría, ya que tiene mucho que aportar”.

Aparte de tener un territorio, una cultura, historia, etnia o carga genética en común, costumbres, tradiciones, ideologia o filosofía en común (que puede ser religión, no forzoso), simbología, ceremonias y rituales nacionales, probablemente el idioma es una de las características mas elementales o quizás la más básica que tiene una sociedad o un grupo de personas para ser considerados una nación.

Disperso en diferentes países, hablando diferentes lenguas, el hebreo siempre ha sido uno de los factores que unió al pueblo judío: desde la época del segundo Templo (300 a.e.c – 70 e.c.) y hasta la epoca de La Mishná y El Talmud (hasta el 500 e.c.), algunos hablaban el idioma griego, algunos el latín y otros el arameo, pero entre los judíos fue la lengua hebrea la que los unía. En la Edad Media el pueblo judío estaba mucho más disperso aún, no solamente en la península arábiga y el norte de áfrica, sino que ya se encontraba por toda Europa y hablaban muchas más lenguas a parte de las mencionadas: árabe, alemán, inglés, español, persa, etc, mas el hebreo, que era el hilo de comunicación del pueblo. En estas épocas todo niño judío desde chico sabía leer y escribir en hebreo (cosa que no existía en la sociedad gentil donde había niveles muy altos de analfabetismo).

Más adelante en el tiempo, comunidades judías desarrollaron propios idiomas mezclando el hebreo con la lengua local: Yidish, Ladino, Judeoárabe (lengua hablada por los judíos en norte de áfrica y la península arábiga). Estos tres idiomas son alemán, español y árabe básicamente, mezclados con un poco de hebreo y escritos enteramente con letras hebreas. Mediante estos tres idiomas los judíos se comunicaban entre sí, dependiendo la zona del mundo donde vivían.

Remontémonos más cerca en el tiempo hacia las primeras aliot (inmigraciones a Israel), en especial a la segunda. Principios del siglo XX; llegaron los jalutzim, jóvenes pioneros judíos que llegaron a fundar kibutzim y poblados nuevos para poblar la tierra de Israel. Todos llegaban de diferentes países hablando diferentes lenguas como las mencionadas arriba y más: yidish, ladino, árabe, inglés, alemán, español entre otras más. El hebreo fue la lengua que los unió siendo el medio de comunicación primario, y así poder construir este país.

Esto es algo a lo que que puede llamarse: “La Torre de Babel invertida”. Un famoso cuento bíblico relata que toda la humanidad hace 4000 años quería construir una torre muy alta para llegar a Dios. Este último se dio cuenta que debía detener esta gran empresa, por lo tanto decidió dar diferentes idiomas a los hombres que construían, y así no puedan consumar la construcción. Está escrito en Kohelet 4:12 “El cordón triangular no prontamente se romperá”. El cordón que conecta a los judíos de Israel y la diáspora con su historia es la lengua hebrea. Hace poco más de 100 años un pueblo que hablaba muchos idiomas, se unió y volvió a su tierra, habló su lengua milenaria y con ello pudo construir un país.

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