En el calendario judío hay varias festividades, las cuales están definidas en categorías: Deorayta – fiesta de la Torá, como Rosh Hashaná, Yom Kipur, Pesaj, Shavot y Sukot; Derabanan – fiestas definidas por Jaza”l (los sabios), que recuerdan hechos posteriores al relato del pentateuco: Januka, Purim, Lag Baomer, los ayunos. Y por último, las fechas modernas de recordación: Yom Hashoá, Yom Hazikarón, Yom Haatzmaut, entre otras fechas fijadas en el calendario hebreo por el Estado de Israel moderno.

Niños pasan su primer Seder de Pesaj en un campamento de Olim en Israel, años 40. (CC-BY – Oficina de Prensa del Gobierno israelí, tomada de Pikiwiki.org)

De las festividades Deorayta – o de la Torá –, el texto bíblico explica cómo hay que festejar la fecha y qué tenemos que hacer. De hecho, toda fiesta viene a hacernos recordar algún suceso dentro de la narrativa judía sobre la historia del pueblo de Israel. En el caso de Pesaj: la salida de Egipto. Si nos ponemos a comparar lo que Dios ordena al pueblo de Israel acerca de cómo festejar la fiesta y cómo la festejamos hoy en día, vamos a encontrar que no hay relación entre una y la otra. De hecho, podríamos escribir un artículo con la misma temática sobre todas las fiestas Deorayta, pero por ahora nos centraremos en Pesaj.

Un Pesaj bíblico

Según la Torá, tenemos que recordar todo el tiempo que fuimos esclavos en Egipto. En varias ocasiones se explica esto, como por ejemplo en el mandamiento de cuidar Shabat como día de descanso, según la versión del libro Dvarim[1]. Otro caso es cuando se ordena tratar al extranjero bien: el texto nos recuerda que fuimos esclavos en Egipto. Estos son sólo dos ejemplo, y como estos hay varios más. Con esto vemos la importancia que tiene la salida de Egipto en el relato bíblico, siendo el hito más importante del pueblo en sus primeros años de formación.

Si buscamos y leemos atentamente el texto, no encontraremos ninguna la ley bíblica de sentarse, ya sea en familia, entre amigos, o en grupo de personas, o incluso solo, para leer la Hagadá durante horas teniendo la comida frente a nosotros, para recordar que fuimos esclavos en Egipto, o comer hasta no poder más y comenzar la cena remojando lechuga y otros tipos de verdura en agua con sal o limón. Tampoco vamos a encontrar la ley que obligue hacer una Keará (charola/bandeja) con diferentes señales que recuerden la esclavitud y la liberación.

Lo que sí vamos a encontrar son las tres ocasiones (Shemot 12:1-20; Vaikrá 23:4-8; Bamidvar 28:16-25; Dvarim 16:1-8) donde se explica lo que estamos obligados a hacer para recordar la festividad de Pesaj en el relato bíblico. Es que la fecha de conmemoración es el 14 del primer mes (según la cuenta bíblica, Nisan es el primer mes del año), siendo que a partir de este día debemos comer Matzá durante los 7 días del Jag (según la versión de Dvarim son seis días, 16:8). Como acto principal de la fiesta, debemos hacer un sacrificio especial, llamado Korban Pesaj, el cual tiene que estar bien cocinado a las brasas, no hervido y está prohibido comerlo crudo. En otras palabras, tenía que estar Well Done.

Así mismo podemos encontrar que en tres ocasiones, en libros bíblicos posteriores al Pentateuco, se menciona que el pueblo festejó Pesaj, en Reyes II 23:21-23, Ezra 6:19-22 y Crónicas II 35:1-19. En estas tres ocasiones en las que el pueblo celebró la festividad de Pesaj, lo hizo de la forma en que se ordena en los libros de la Torá, teniendo como principal acto un sacrificio ritual en el Templo de Jerusalem.

¿Entonces de dónde viene el seder?

Preparación de matzá para Pesaj (CC0)

Del simposio griego al Seder de Pesaj

En el año 70 e.c. fue destruido el Segundo Templo de Jerusalem por los romanos. Esto causó una conmoción muy grande en el pueblo y creó un vacío enorme, pues todos los rituales judíos se basaban en los sacrificios en el Templo siendo que la forma de conmemorar Pesaj según está escrito en la Tora era con sacrificios, sin Templo no era posible seguir con las leyes de conmemoración y esto exigía un cambio.

Jaza”l (los sabios) tuvieron que llenar ese vacío creando costumbres nuevas y haciendo reformas a la ley bíblica. Necesitaban buscar una forma de conmemorar la festividad que siga su concepción de estudio de Torá, que incluya una cena festiva en la cual también se puedan agregar simbolismos que representen la idea central: recordar la salida de Egipto. El modelo que eligieron adoptar los jajamim fue el del simposio griego. No es secreto que el mundo que rodeaba a dichos sabios era el mundo helénico, lleno de tradiciones y festejos, por lo tanto no era difícil que se elija tomar elementos de dicha cultura.

El simposio era un banquete que el mismo nombre nos indica su principal característica: sym = juntos, posion = tomar vino. En dicho evento se juntaban los hombres libres a tomar vino, a charlar y debatir sobre los temas que estaban al orden del día, filosofando como sólo los griegos saben hacer:

“Un Simposio es la comunión del entretenimiento, el discurso y acciones serias, realizadas con regocijo. Lleva una comprensión más profunda de aquellos puntos debatidos alrededor de la mesa, puesto que el recuerdo de los placeres relativos a la comida y la bebida son perecederos, mientras que los temas de disquisición filosófica y sus discusiones permanecen siempre vivos luego de impartidos (Plutarco Quaestiones, Grecia, siglo II)

Durante el Simposio, se sentaban en sillones, reclinados a la izquierda y los esclavos les lavaban las manos, les servían el vino y la comida, acostumbraban también comer legumbres como lechuga remojada en agua. Este banquete lo hacia la aristocracia solamente y los esclavos eran quienes servían a los comensales. Al final del banquete, después de comer y beber hasta saciarse, hacían el Epikomion que significa “después del festejo”, en el cual salían y continuaban la fiesta, ya embriagados.

El Simposio de Platón, Anselm Feuerbach (1869)

Jaza”l adoptaron – como mencioné arriba – este modelo: un banquete de hombres libres, donde lo central, aparte de la comida y la bebida, es el estudio y el debate centrados en la liberación del pueblo de la esclavitud en Egipto, para así conmemorar y recordar uno de los eventos más importantes, si no el más importante, de la memoria colectiva judía de aquella época. De esa forma vemos que lo central en la Hagadá de Pesaj es recordar, contar, preguntar y continuar el legado judío, y no esta de más decir, también representar la libertad en su máxima expresión.

Cuando digo que adoptaron el modelo del simposio no me refiero a que copiaron el festejo griego exacto como era, sino que tomaron elementos de éste para crear un festejo judío. Estamos hablando de festejar la libertad, por lo tanto no puede haber esclavos que te sirvan. Por otro lado, ¿cómo vas a servirte a ti mismo el vino? Eso no lo hacían los hombres libres, ellos tenían quien les llenara la copa. Esa es la razón por la cual en el seder de Pesaj cada uno le sirve a su compañero. En el simposio, al final de la cena – el Epikomion – salían y seguían de forma ilimitada, el Afikoman marca el final de una cena en familia, que a diferencia del simposio donde participaban solamente los hombres adultos y aristócrataas, en el Seder de Pesaj es todo lo contrario. Éste comienza con el Ha lajhma ania (“Este es el pan de los pobres”), canto en arameo que invita a los que menos tienen a participar del banquete. A los niños se les enseña desde chicos a preguntar Ma Nishtaná, y de esta forma tienen parte activa en la discusión y aprendizaje. Si el simposio era un banquete aristocrático de hombres libres a los que los esclavos servían, en el Seder están todos los comensales unidos en el regocijo de la libertad, el festejo brindando con el vino (con moderación, sólo cuatro copas) junto con el pan de la pobreza, donde no hay esclavos sino hermanos que se sirven el uno al otro.

Esto es una gran cualidad de la milenaria cultura judía: sabe adaptarse al medio que lo rodea y logra adoptar tradiciones de otras culturas, adaptándolo a a su concepción y lo que es bueno a sus ojos, y agregando valores sociales y familiares, así creando tradiciones que continúan a través de los años.

¡Pesaj Sameaj!

[1] En los 10 mandamientos de Shemot capitulo 20 hay algunas diferencias

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