¿El rey David hubiera asistido a la marcha del orgullo?

Hoy en día el tema de la homosexualidad ocupa gran parte del diálogo público no sólo en Israel, sino en el mundo entero. Las últimas décadas del Siglo XX e inicios del Siglo XXI han representado para las comunidades homosexuales un “parte aguas” importante, principalmente en su lucha por el reconocimiento social y legal, exigiendo sus derechos civiles como iguales en todo lo referente a lo familiar.

A pesar que parece ser un tema relativamente moderno, no es ese el caso. La homosexualidad ha existido por miles de años; de hecho las relaciones entre personas del mismo sexo son conocidas en las fuentes históricas e incluso documentadas en el arte del mundo antiguo: Egipto, Babilonia, Grecia, Roma, entre otras culturas antiguas, nos han dejado un legado artístico lleno de motivos homosexuales. El judaísmo y el Tanaj no ignoran la existencia de relaciones homosexuales por un lado, pero por el otro su apertura y aceptación no son las mismas que las culturas mencionadas.

El objetivo de las próximas líneas es profundizar sobre algunos personajes bíblicos a través del análisis del texto. No pretendo responder a la pregunta de la aceptación o no de la homosexualidad en las fuentes judías, eso lo prefiero dejar a juicio del lector.

Como la mayoría de los escritos que hablan de la homosexualidad en las fuentes judías, comenzaremos con la famosa ley de Vaikrá (Levítico) 18:22: “No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación”. Esta frase es la responsable de que la mayoría de las religiones mosaicas, en la mayoría de sus corrientes, a través de la historia hayan estado en contra de la homosexualidad. Claro está que la posición del legislador bíblico no está de acuerdo con las relaciones entre dos hombres, aunque también deja en claro que –al parecer– no tiene problemas con el lesbianismo.

Existen dos historias muy conocidas que tratan la cuestión de la homosexualidad, al parecer criticándola de manera severa:

Bereshit (Génesis) 19:5: “Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Hazlos salir hacia nosotros, y los conoceremos”. Dos ángeles fueron a casa de Lot, los hombres de la ciudad – Sodoma y Gomorra – fueron a tocar a la puerta de Lot exigiéndole entregar a los hombres (los ángeles) para conocerlos. En el léxico bíblico “conocer” (en hebreo לדעת) también se refiere a relaciones sexuales (ver Bereshit cap. 4).

Shoftim (Jueces) 19:22: “Y cuando estaban gozosos, he aquí, que los hombres de aquella ciudad, hombres hijos de Belial, cercan la casa, y batían las puertas, diciendo al hombre viejo dueño de la casa: Saca fuera al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos”. Cuenta sobre un Levita que fue hospedado en casa de un hombre de la tribu de Efraim que por alguna razón vivía en Giv’a, que pertenecía a la tribu de Binyamin. Así como en el caso de Bereshit, en esta historia, un grupo de hombres pide conocer a un hombre.

En ambos casos, el hecho terminó en tragedia. Los hombres no lograron violar a los visitantes, pero en el caso de Sodoma y Gomorra, dios destruyó la ciudad, y en el caso del Levi en Giv’a, todo desató a una guerra de hermanos: una guerra devastadora en la cual todas las tribus de Israel lucharon contra la tribu de Biniamin.

Al parecer el acto de la homosexualidad en dichas historias está mal visto, aunque más allá de esto, lo que pide criticar el escritor bíblico más allá de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, es el acto de violencia que muestra el texto: una violación grupal de varios hombres de la ciudad, contra una o dos personas.

"La destrucción de Sodoma y Gomorra", John Martin, 1852
“La destrucción de Sodoma y Gomorra”, John Martin, 1852

El año pasado, salió en Israel una serie llamada “Haiehudim baim” (Vienen los judíos). En ella se muestran escenas bíblicas y de la historia del pueblo judío –tanto de la época antigua, como la moderna – de una forma satírica y sin límite, dando al texto una nueva y fresca interpretación. El humor de dicha serie es muy fino y a veces sorprende su exactitud. Este es el caso de la personificación del personaje de Iosef, el hijo de Iaakov. En la serie presentan a un Iosef afeminado, e incluso en una de las escenas se da entender que es homosexual. ¿De dónde le vino esa idea al director de la serie?

En el texto bíblico la imagen de Iosef es de un niño consentido por su padre, el menor de 10 hermanos (por lo menos hasta que nace el pequeño Biniamin). Se cuenta en Bereshit 37:3 que: “Y amaba Israel a Iosef más que a todos sus hijos, por ser el hijo de su vejez; y le hizo una túnica a rayas (de diversos colores –en hebreo: כתונת פסים– Kutonet Pasim)”. Lo interesante de esta túnica es el tipo, kutonet pasim. Hay solo dos lugares en todo el Tanaj donde se menciona una túnica kutonet pasim: en esta historia y en Shmuel II, 13:18: “Y tenía ella sobre sí una túnica a rayas (kutonet pasim), ropa que las hijas vírgenes de los reyes vestían”. La pregunta es porque un padre regalaría a su hijo una prenda de mujer para vestir; en los hechos que siguen esta prenda tiene un papel central.

Sobre el mismo Iosef se dice: “Iosef, teniendo la edad de diecisiete años, estaba apacentando el ganado con sus hermanos; y estaba, como muchacho, con los hijos de Bilhá y con los hijos de Zilpá” (Bereshit 37:2). “Y estaba como muchacho”. Cuando analizamos críticamente el texto, está permitido preguntarnos todo. Cualquier estudioso de las fuentes bíblicas dirá que no hay ninguna palabra de mas, cada una de las palabras elegidas fue colocada y pensada meticulosamente. De ser así, ¿por qué el texto nos dice que Iosef tiene 17 años y después aclara que es un muchacho? ¿No queda claro al darnos la edad? Rashi se preguntó lo mismo hace algunos cientos de años y con él, varios exégetas también. En hebreo la expresión utilizada es “וְהוּא נַעַר אֶת”. Rashi interpreta la palabra “naar” como: “Que hacía como las muchachas, se arreglaba el pelo y se frotaba los ojos para verse lindo”. La mayoría de los exégetas posteriores a Rashi concuerdan con él.

De ser correcta la explicación sobre las maneras de Yosef, entonces no sorprenden sus gustos para vestirse. No se puede probar con seguridad las preferencias sexuales de Yosef solamente con saber qué ropa usaba y qué maneras tenía para embellecerse. Sin embargo, es de los únicos hombres en la literatura bíblica (si no el único) que al ser seducido por una mujer, éste se negó rotundamente en repetidas ocasiones (Bereshit 39).

Iosef, en el programa televisivo israelí "Haieudim Baim"
Iosef, en el programa televisivo israelí “Haieudim Baim”

Dos de los personajes que más han sido descritos como homosexuales son David (sí, el rey David) y Yehonatan el hijo del rey Saúl. Al morir el rey y su hijo, David en su discurso de despedida a su amigo Yehonatan dice: “Angustia tengo por ti, hermano mío Yehonathán, me fuiste muy dulce: más maravilloso me fue tu amor hacia mí que el amor de las mujeres” (Shmuel II 1:26).

Esta no es la única muestra de afecto entre los dos, sino que se puede decir que la conexión sentimental entre ambos fue a primera vista. Después de haber matado a Goliat, el joven David fue al rey Saúl. “Y así que él [David] hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Yehonathán fue ligada con la de David, y lo amó Yehonathán como a su alma”. (Shmuel I 18:1) De esta forma comenzó la relación entre los dos. Aquí algunos pasajes del libro de Shmuel I para complementar la idea:

“E hicieron alianza Yehonathán y David, porque él le amaba como a su alma. Y Yehonathán se quitó la ropa que tenía sobre sí, y la dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, y su arco, y su cinto” (18:3-4)

“Y habló Saúl á Yehonathán su hijo, y a todos sus criados, para que matasen a David; mas Yehonathán hijo de Saúl amaba a David en gran manera. Y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate esta mañana, y mantente oculto, y escóndete” (19:1-2)

“Y luego que el muchacho [el escudero de Yehonatan] se hubo ido, se levantó David y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra: y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, aunque David lloró más. Y Yehonathán dijo a David: Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Dios, diciendo: Dios sea entre tú y yo, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre.” (20:41-42).

“Y le dijo: No temas, que no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aún Saúl mi padre así lo sabe”. (23:17)

"David y Jonathan", Julius Schnorr von Carolsfeld, 1860
“David y Jonathan”, Julius Schnorr von Carolsfeld, 1860

Esta es sólo una selección de frases; hay aún más expresiones de sentimientos entre los dos amigos. Como se ve claramente, David a pesar de ser el rival de Saúl el rey, Yehonatan lo prefiere y lo ama más que a su propio padre. Incluso prefiere a David como rey antes que a él mismo, siendo que Yehonatan es el primogénito del rey, por lo tanto le correspondería el reino al morir Saúl su padre.

A pesar de toda esta muestra de amor y pactos entre David y Yehonatan, debo decir que aún no existe un consenso general sobre la homosexualidad de David. Éste era un hombre que el relato bíblico no deja duda que le gusta el sexo femenino. David tuvo seis esposas y con la mayoría tuvo hijos. De hecho, en un acto repentino, donde vio a la bella vecina bañándose desde la terraza del palacio, cometió el mayor pecado que pudo haber cometido: adulterio, asesinato y codiciar a la mujer del prójimo (ver Shmuel II cap. 11).

No así Yehonatan. Sobre él no se mencionan mujeres que hayan sido esposas de él, y sólo se le conoce un hijo lisiado. De hecho, si analizamos con detenimiento las expresiones de amor dichas entre los dos, encontraremos que por lo general, si no en todas las ocasiones, el que ama al otro es Yehonatan a David: el alma de Yehonatan es ligada a David, él le da sus ropas e incluso David en su lamentación de despedida habla del amor de Yehonatan hacia él y no al revés (se pueden comparar esto con las siguientes referencias en Shmuel I 19:1, 3; 20:4, 17). No es que David no haya querido a su compañero del alma, sólo que en esta historia de amor hubo uno solo que en estaba realmente enamorado. Tal vez David no era homosexual, sino bisexual o que la relación con Yehonatan iba más hacia un lugar de amor erótico más que carnal o pasional, o que la personalidad de David es aún más compleja de lo que podemos entender del texto.

A modo de conclusión y para responder a la pregunta inicial: si David viviera en el siglo XXI, no hay duda que asistiría a la Marcha del Orgullo, incluso si ésta se lleva a cabo en Jerusalem. No nos encontraríamos sólo con David, por supuesto que Yehonatan iría de acompañante, y por ahí desfilando estaría Iosef vistiendo su kutonet pasim.

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