La prostitución es la profesión más antigua del mundo. Esta afirmación no es un hecho histórico, siendo que seguramente habrá otras profesiones más antiguas aún, pero por lo menos dicha frase nos da a entender cuan milenaria es aquella en la que una mujer vende su cuerpo por remuneración económica.

En el libro de los libros, la prostitución es muy conocida. De hecho, se pueden encontrar prostitutas en diferentes lugares, ya sea como personajes o para describir de forma negativa a una persona, pueblo o ciudad. Está de más decir que el libro ve a la prostitución de forma negativa, por lo menos en la gran mayoría de los casos; por ejemplo, en Bereshit 38, cuando Tamar, la nuera de Yehuda, se disfraza de prostituta para acostarse con su suegro, y este último al enterarse la manda a quemar, aunque sin razón.

Hay un proverbio bíblico que dice: “Y con trucos harás la guerra” (Proverbios, 20:18). En el libro de Bamidvar, cuando el pueblo de Israel se está preparando para entrar a la tierra de Israel, cuenta sobre los espías que envió Moshe a investigar la Tierra de Israel. Moshe no fue el único que mandó espías para investigar, también Yehoshua – su sucesor, mandó espías antes de conquistar la ciudad de Yerijó. Antes de llegar a ver qué tiene la prostitución con todo esto, trataremos de analizar a estos dos líderes y la forma en que manejaron esta gran operación de inteligencia militar, salir, conseguir información sobre el enemigo y traerla al campamento para saber cómo actuar.

Moshé

Fueron elegidos doce hombres – uno por tribu, y fueron elegidos las cabezas de cada una de ellas (13:2-3), al ser las cabezas de las tribus tenemos sus nombres, son personas importantes (13:4-15). Nombraremos a uno de ellos, líder de la expedición: Yehoshua Ben Nun.

Moshé, antes de mandarlos a la misión, les explicó detalladamente lo que tienen que hacer: “Vayan por el sur y suban a la montaña, y vean la tierra, cómo es y quién la habita, si son fuertes o débiles, pocos o muchos. Evalúen la Tierra, si es buena o mala, cómo son las ciudades, abiertas o fortificadas, vean si la tierra es fértil o estéril, si hay árboles o no los hay y procuren traer de las frutas de la Tierra” (13:17-20).

Cuando volvieron, los espías cumplieron con su misión y dieron un informe completo, junto con las muestras pedidas por Moshé: “Fuimos a la Tierra donde nos enviaste y en verdad mana leche y miel. Este es el fruto de ella. Pero la gente que mora ahí es poderosa. Sus ciudades son fortificadas y muy grandes…” (13:27-28).

Yehoshua

“Y mandó Yehoshua (él mismo fue espía de Moshé) dos espías desde Shitim diciendo: Andad y explorad la Tierra y Yerijó” (Yehoshua 2:1). Las dos personas que mandó Yehoshua son anónimas, no sabemos sus nombres y no eran jefes de ningún lado, eran solamente dos personas, Yehoshua los mandó diciendo que vayan a explorar la Tierra y Yerijo, sin decir nada más. Los dos espías decidieron comenzar por la casa de una prostituta llamada Rajab (2:1).

Espías

El rey de Yerijó se enteró al momento que llegaron dos espías del pueblo de Israel para explorar la ciudad y mandó gente a buscarlos a casa de la prostituta (se enteró del lugar en el que se encontraban, al parecer no eran tan buenos en esto de la clandestinidad). Rajab cuando llegó la gente del rey, los escondió en el techo de su casa y dijo a las personas enviadas por el rey que los espías israelitas ya habían salido de la ciudad, y les recomendó salir rápido a buscarlos para que los alcancen.

Pasado el peligro subió Rajab al techo a hablar con los dos hombres de Yehoshua y les dijo que tanto ella como la gente de la ciudad han escuchado las maravillas que ha hecho el Dios de Israel a su pueblo: “Sé que Dios les ha dado la Tierra y que el terror de vuestro nombre ha caído sobre nosotros… por cuanto hemos sabido cómo Dios ha secado las aguas del mar suf ante vosotros cuando salieron de Egipto…” (2:9-10).

Rajab los sacó de su casa, la misma que daba a la muralla de la ciudad, colgando una cuerda desde la ventana, y mientras bajaban colgados de la cuerda, los hizo prometer que al momento de venir a conquistar la ciudad, ella y su familia serían salvados y estarán seguros y no morirán. Los espías sin opción de decir que no, le dieron señas para que al venir a conquistar no toquen su casa ni a ninguno de sus habitantes (2:12-14). La mujer les dijo que se escondan por tres días hasta que los hombres del rey vuelvan de la persecución y así puedan volver a su campamento seguros (2:16).

Cuando los espías volvieron le contaron a Yehoshua lo que sucedió, diciendo: “Verdaderamente Dios ha entregado en nuestras manos toda la tierra, y además todos los habitantes nos temen”, (2:24) esto basado en las palabras de Rajab, pues claramente sólo estuvieron en la casa de la mujer y tuvieron que salir huyendo.

Si comparamos ambos relatos, encontraremos que los espías de Yehoshua fallaron en su misión, y no como los espías de Moshe. Los espías de Moshe efectivamente trajeron lo que les pidieron e informaron lo que vieron sus ojos, no volvieron huyendo, no estuvieron en peligro, a pesar que vieron cosas difíciles. Los espías de Yehoshua comenzaron bien, fueron a la casa de la prostituta de la ciudad, seguramente de ahí van a poder sacar información, pero lo hicieron mal, pues al momento que llegaron a la ciudad el rey se enteró del lugar donde se encontraban. Rajab – quien tiene todo el protagonismo en esta historia, les salvó la vida y de no ser por ella, los espías hubiesen muerto en Yerijó. Los hombres tienen un papel muy secundario en el relato, de hecho ¡la misma mujer es la que les dice los milagros que ha hecho Dios por su pueblo y los dos hombres casi ni hablan en toda la escena! Al final de toda acción, los dos espías se ven obligados a salir huyendo y no terminan con la misión, Yehoshua les dijo> “Andad y explorad la Tierra y Yerijó”, ellos solamente llegaron a Yerijó y tuvieron que esconderse tres días para no ser atrapados.

Ya fue mencionado que la imagen de las prostitutas es negativa según el Tanaj. En nuestra historia, Rajab es una heroína, incluso por sus servicios de información y protección, ella y toda su familia sobrevive a la masacre de Yerijó:

“Y consumieron con fuego la ciudad, junto con todo lo que había en ella. Solamente pusieron en el tesoro de la casa de Dios la plata, el oro y los utensilios de bronce y de hierro. Pero Yehoshua preservó la vida a la prostituta Rajab, a la familia de su padre y todo lo que era suyo. Ella ha habitado entre los israelitas hasta el día de hoy, porque escondió a los mensajeros que Yehoshua envió para reconocer Yerijo”

(Yehoshua 6:24-25)

Rajab es la prostituta más famosa y de mejor nombre que tenemos en el legado judío. La historia sobre ella no termina en el libro de Yehoshua con el haber sido rescatada, sino que comentaristas bíblicos e incluso el midrash, siguen ocupándose de ella. El Midrash le da a Rajab un lugar más elevado del que ella misma pudo imaginarse y la casó con Yehoshua (Midrash raba Kohelet 8:13). La imagen tan positiva que se le concedió a la mujer, hizo que Rashi y varios comentaristas bíblicos le den vueltas al término זונה (zoná – prostituta) y lo interpreten como מזון (mazón – comida), diciendo que Rajab su profesión era vender comida.

Mas no es así, Rajab no era ninguna cocinera, y no hay necesidad de buscarle profesiones para que no nos incomode que en el relato tengamos talvez a una heroína prostituta. Aunque por otro lado, más que heroína, tal vez tenemos a una mujer inteligente y dominante que supo aprovechar una situación determinada, y que basado en su conocimiento – el mismo que expresa a los espías – puede manejar la situación. De la misma forma, también crea una imagen de buena ciudadana para el rey de Yerijó, indicando a su gente dónde encontrar a los espías. Estos últimos son un instrumento en manos de Rajab, imagen que se materializa al imaginarnos a los dos espías colgados de la cuerda puesta por la mujer, ella arriba y los hombres como marionetas. A final de cuentas, Rajab supo manejarlo toda la situación para así salvarse a ella misma y a su familia, sea cual fuere el resultado final, así gane Yehoshua o el rey de Yerijó.

Y asi existen dos historias conectadas entre sí, un líder que supo enviar espías a explorar la tierra, espías que supieron llevar a cabo la misión y otros que fallaron en todo. Pero al final de cuenta pudimos ver que en cierto momento de la historia, y para darle un poco de tensión al relato, el destino del pueblo de Israel pende de una cuerda que se balancea desde la ventana de una prostituta, que está en sus manos el decidir si sostenerla o cortarla. Por suerte se decidió por la primera opción.

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