Hay cosas que nunca cambian, no importa cuánto tiempo haya pasado, siempre van a ser iguales. Cuando digo siempre también me refiero a tiempos lejanos. Las emociones son cosas que tenemos los seres humanos que nos acompañan y a veces influyen a que nos comportemos según la situación en la que nos encontremos. Una de esas emociones es el amor o el enamoramiento.

Ese momento en el cual miras a aquella persona a la que amas, la emoción que sientes al verla, ese cosquilleo en todo el cuerpo cuando te toca, o el mariposeo en el estómago cuando lo escuchas hablar. No importa si vives en casa de adobe y barro hace 2500 años, si eres caballero en la mesa redonda en Inglaterra del siglo XII o un estudiante universitario en Beijing hoy en día.

El amor de la juventud. Uno no puede no maravillarse después de leer y profundizar en el texto del Shir Hashirim (Cantar de los cantares). Hay 24 libros en el Tanaj, pero sólo uno que expresa con tanto detalle las emociones de dos jóvenes –la Shulamit y su amado–, cómo se buscan el uno al otro y las palabras de amor que se dicen el uno al otro, las mismas que limitan en el erotismo:

“¡Qué hermosa y encantadora eres amada mía para las delicias!
Tu estatura es semejante a la palmera,
Y tus pechos a los racimos.
Yo dije: Subiré a la palmera,
Me asiré sus ramas.
Serán tus pechos como racimos de uva,
El olor de tu rostro como de manzanas,
Y tu paladar como el buen vino –
– Que se entra a mi amado suavemente, haciendo hablar los labios que están dormidos”

(7:7-10)

maxresdefaultUna de las cosas mas interesantes que tienen las analogías y comparaciones que se hacen los enamorados para alabarse el uno al otro es que nos permite entender qué se consideraba hermoso en la época que el libro fue escrito. Estos cantos nos ayudan a entender qué tipos de frutos y flores existían en Jerusalem y la tierra de Israel antiguos y qué era considerado como algo especial.

De todos los cánticos en dicho libro, hay uno que es muy especial. Éste más que un cántico, es una anécdota que la Shulamit relata con detalle sobre el encuentro –o desencuentro mejor dicho –con su amado:

The Song of Songs: the Shulammite Maiden by Gustave Moreau (1826-1898)
The Song of Songs: the Shulammite Maiden by Gustave Moreau (1826-1898)

Yo dormía, pero mi corazón velaba” – ¿cuántas veces nos pasa que el insomnio nos captura y no nos permite conciliar el sueño? Pues aquella noche, la joven no podía dormir, ella no dice por qué, pero podemos entender que es porque está pensando en su amado.
La voz de mi amado toca (la puerta): Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, porque mi cabeza está llena de rocío, mis cabellos con las gotas de la noche” – al parecer es de noche, tarde. El joven pide entrar a ver a su amada. No era necesario que toque la puerta, fue suficiente con llamar a su amada para que ésta se levante a su encuentro… o no.
Me he quitado mi manto ¿cómo me he de vestir? He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?” – el dilema de lo que hacer, la joven estaba ya acostada, lista para dormir, ¿cómo ha de recibir a su amado?
Mi amado metió su mano por la agujero de la puerta, mi corazón se conmovió dentro de mí” – el amado intentó entrar y en el momento que ella vio la mano del joven, el corazón de ella se estremeció y sintió ese mariposeo en el estómago (de hecho, literalmente el texto dice “mis tripas se estremecieron por él” – “מעי המו עליו”).
Yo me levanté para abrir a mi amado, y mis manos gotearon mirra, y mis dedos mirra que corría sobre la manecilla del cerrojo” – la Shulamit intentó abrir la puerta, por la emoción que le causó el encuentro cercano, sus manos transpiraban y no lograba abrir el cerrojo, hasta que…
Abrí a mi amado; pero mi amado se había ido, había ya pasado; y tras su hablar salió mi alma” – logró abrir la puerta después de todo, pero su amado se fue. Un malentendido talvez, pensó que ya estaba dormida, eso no importa mas, él se fue. La joven nos explica la decepción, mas que decepción, una tristeza profunda la consume, se desfallece, perdió hasta el alma.
Lo busqué, y no lo hallé; lo llamé, y no me respondió. Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; Me golpearon, me hirieron; me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros” – la joven enamorada no se rindió ahí. Salió a buscar a su amado por toda la ciudad, lo llamó, gritó su nombre esperando respuesta, mas él nunca respondió, nunca lo encontró. Sin embargo, encontró a los guardias de la ciudad, quienes la confunden con otra persona (algunos exégetas explican que los guardias pensaron que era una prostituta)
Yo las hago jurar, oh doncellas de Jerusalem, si halláis a mi amado, le hagáis saber que estoy enferma de amor” – el maltrato de los guardias no tiene importancia, lo único que importa es encontrar a su amado. La Shulamit no encuentra otra expresión para describir cuán enamorada está del joven, aquel hombre por el que está dispuesta a salir a mitad de la noche para encontrarlo, y por el cual ella está “Enferma de amor”. (5:2-9).

Hay muchas comparaciones gráficas que el texto del Shir Hashirim hace, dando a las palabras e ideas un doble sentido, dejando para el lector la elección de cómo entender el texto. O por otro lado, podría ser que él mismo autor quería transmitirnos una idea, pero tenía que hacerlo de forma literaria tal que nos haga usar la imaginación:

Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía;
Fuente cerrada, manantial cegado.
Tus plantas son paraíso de granados, con frutos suaves,
De flores de alheña y nardos;
Nardo y azafrán, caña aromática y canela,
Con todos los árboles de incienso;
Mirra y áloes, con todas las principales especias aromáticas.
Fuente de huertos,
Pozo de aguas vivas, que corren del Líbano.
Levántate, viento norte, y ven tú sur;
Sopla en mi huerto, despréndanse sus aromas.
Venga mi amado a su huerto,
Y coma de su dulce fruta.

En este canto hay mucha referencia al huerto, fuentes de las cuales provienen aguas, y referencia a los aromas. Abre con el huerto cerrado y termina con la invitación a comer del huerto. Por otro lado, el canto en su mayoría es el hombre describiendo a su amada, creando paralelismos entre ella, frutos, aromas y por supuesto el huerto. La joven cierra el canto invitando a su amado a comer la fruta del huerto.

Así como los cánticos arriba descritos, el cantar de los cantares está lleno de cantos escritos en forma de diálogo entre los dos jóvenes enamorados.

Yehuda Amijai
Yehuda Amijai

De hecho podríamos decir que si quisiéramos conocer el cortejo entre los jóvenes de la sociedad jerosolimitana de hace más de 2500 años, es suficiente con leer el Shir Hashirim. Cuando estén paseando por los callejones de la ciudad vieja de Jerusalem, caminando por la muralla, piensen en la Shulamit y en su amado, buscándose el uno a la otra, perdiéndose la una del otro y recuerden que así como estos dos jóvenes enamorados, hay muchos más, hasta el día de hoy que se buscan y se pierden por la ciudad.

Porque esa es la verdadera Jerusalem, como escribió Yehuda Amijai:

“Una vez, me senté en las gradas junto a una de las puertas de la Ciudadela de David. Las dos pesadas canastas, las puse a mi lado. Un grupo de turistas estaba parado ahí alrededor del guía y les serví de señal, de punto de referencia. “¿Veis a ese hombre con las canastas? Un tanto a la derecha de su cabeza hay un arco del período romano. Un tanto a la derecha, encima de su cabeza”. “¡Pero se mueve, se mueve!” Me dije: la redención vendrá sólo cuando les digan: “¿Veis ahí ese arco del período romano? No importa: pero junto a él, un tanto a la izquierda y debajo de él, está sentado un hombre que ha comprado fruta y verduras para su familia”.

Para concluir. El Shir Hashirim ha sido de inspiración para artistas israelíes modernos, quienes toman sus cantos o partes de ellos, les componen una melodía y crean canciones. Un ejemplo de ellos es Idan Raijel, quien compuso una bella canción llamada “הינך יפה” – “Eres bella” (3:1-4; 4:1-3).

Eres bella

Letra: Idan Raijel
Musica: Idan Raijel

הנך יפה

מילים: עידן רייכל
לחן: עידן רייכל

En mi cama ya semanas pedí a quien mi alma ama y no lo encontré
Busqué entre todas las calles de la ciudad llena de mentiras y no lo encontré
Me encontraron los guardias de la ciudad, pero a mi amado casi no lo encontré
Pero no desistiré hasta que lo traigan a mi ciudad, a la casa de mi madre, a mi cuarto, a mi cama
במיטתי כבר שבועות ביקשתי את שאהבה נפשי ולא מצאתיו
חיפשתי בין כל רחובות העיר העמוסה שקרים הזאת ולא מצאתיו
מצאוני השומרים הסובבים בעיר אך אהובי כמעט ולא מצאתי אותו
אך לא ארפה ממנו עד שהביאו אל תוך עירי
אל בית אימי ואל חדרי אל מיטתי
Eres hermosa, mi doncella, y tus labios hilo escarlata
Tus dientes piedras como la luz de la luna
Quien que sube desde el desierto de una tierra lejana
Cargada por el ala de una grande ave y que llegó a mi casa
הינך יפה רעייתי ושפתותייך חוט שני
שינייך לבנות כמו אור הלבנה
מי זאת עולה מן המדבר מארץ רחוקה
נישאת על כנף ציפור גדולה הגיעה לביתי
En mi cama ya semanas pedí a quien mi alma ama y no lo encontré
Busqué entre todas las calles de la ciudad llena de mentiras y no lo encontré
Me encontraron los guardias de la ciudad, pero a mi amado casi no lo encontré
Pero no desistiré hasta que lo traigan a mi ciudad, a la casa de mi madre, a mi cuarto, a mi cama
במיטתי כבר שבועות ביקשתי את שאהבה נפשי ולא מצאתיו
חיפשתי בין כל רחובות העיר העמוסה שקרים הזאת ולא מצאתיו
מצאוני השומרים הסובבים בעיר אך אהובי כמעט ולא מצאתי אותו
אך לא ארפה ממנו עד שהביאו אל תוך עירי
אל בית אימי ואל חדרי אל מיטתי
Eres hermosa, mi doncella, y tus labios hilo escarlata
Tus dientes piedras como la luz de la luna
Quien que sube desde el desierto de una tierra lejana
Cargada por el ala de una grande ave y que llegó a mi casa
הינך יפה רעייתי ושפתותייך חוט שני
שינייך לבנות כמו אור הלבנה
מי זאת עולה מן המדבר מארץ רחוקה
נישאת על כנף ציפור גדולה הגיעה לביתי

 

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