Tras haber completado el quinto formulario F-5777 de la mañana, Gomes se sonó la nariz. Apenas había comenzado y ya sentía cansancio y dolor en todo el cuerpo; aunque hasta tenía algo de fiebre, El Jefe le había prohibido tomarse el día libre en un momento tan crítico.

Marc Chagall, The Drunkard (Le saoul), 1912
Marc Chagall, The Drunkard (Le saoul), 1912

-Vamos a tratar de ponerle ritmo, Gomes, hay demasiado trabajo pendiente como para estar enfermo…
-Sí, Jefe, pero hoy me levanté con treinta y ocho de fiebre y tuve que venir igual, no soy una máquina…
-Mire, Gomes, cada dos minutos, alguno de los de Altas sale del ascensor con otra pila de formularios. ¿Usted se cree que a mí me causa gracia aprobar y firmar mil millones de papeles al día, qué no tengo mejores cosas que hacer? A ver si ponemos un poquito de voluntad, Gomes…
-Voluntad pongo, Jefe, pero no es justo que Pereira se vaya de vacaciones así de un día para el otro y yo no me pueda ni enfermar.
-No sea idiota, Gomes ¿No se da cuenta de que este es un momento de mucha tensión? No podemos soportar más errores. El año pasado Pereira confundió Panamá con Paraná y armó un caos tremendo con las inundaciones, tipió Legran en lugar de Legrand y esa pobre criatura de apenas cuatro años murió de un paro cardíaco sin que nadie entendiera un carajo de lo que estaba pasando. Hizo desastres. ¿Ahora entiende por qué lo mandé de vacaciones?

Llegado el mediodía, Gomes ya había llenado tantos F-5777 que no quedaba lugar en su escritorio, y decidió tomarse un recreo. Mientras los de Logística pasaban a buscar los formularios ya completados, él bajó al patio para fumar un cigarrillo. Maldonado, de Administración, se acercó a saludar.

-¿Qué hubo Gomes? ¿Se enteró de las buenas nuevas? Parece que El Jefe está con un proyecto para el año que viene que va a reducir bastante la burocracia, va a abrir departamentos especializados.
-Sería un golazo, Maldonado, este año es de locos, Pereira no está y yo tengo que procesar formularios por él y por los otros tres empleados que deberíamos tener y no tenemos. Lo de los departamentos especializados lo propuse yo hace dos años y nadie me escuchó.
-Por ahora la idea es probar con medio ambiente, y si funciona después puede ser salud, ya veremos. Quién sabe, Gomes… Tal vez en un par de años podamos optimizar todo este quilombo.
-Medio ambiente para mí ya sería un gran paso, me sacaría de encima todo lo que es terremotos, sequías, olas de frio y de calor, inundaciones y esas tontería que le gustan al Jefe y que cada vez hay más. Y salud…, mejor no hacerse ilusiones, Maldonado, El Jefe habla y habla y después, el año que viene, sale con que mejor no hacer cambios, que las cosas funcionaron así por cinco mil años y mejor no tocar nada.
-Bueno, Gomes, paciencia. Al menos este año la gente de Logística está más tranquila. La semana pasada tuvimos que ponerlos en vereda, parece que estaban haciendo todo bastante mal.
-Y sí, el año pasado fue vergonzoso. Mandaron divorcios de más, se equivocaron feo con varios resultados de elecciones, se olvidaron de instalar algunas modas, armaron las guerras al revés…
-Sí, todo eso es cierto, pero la que más le jodió al Jefe fue que se olvidaron de meter el Escalectric en las olimpiadas, yo creo que esa fue la gota que rebalsó el vaso, Gomes. Era su proyecto personal… El proyecto personal del Jefe.

Maldonado tiró al suelo la colilla, juntó las palmas y las agitó en señal de indignación; Gomes terminó de fumar y volvió a su oficina. Los de Logística ya se habían llevado los formularios completos, pero los de Altas habían dejado en su lugar varias pilas con nuevos F-5777. El Jefe salió de su despacho.

-Gomes, estuve pensando, si se siente muy mal no se preocupe y tómese el resto del día, yo después veo cómo me las arreglo.
-No, no, está bien, igual ya me siento un poco mejor; además, si yo me voy no sé quién va a procesar todo esto…
-Cierto, Gomes, pero la salud está primero. También quería pedirle disculpas por la forma en que lo traté hace un rato. La verdad es que estoy un poco nervioso y me la agarré con el único que nunca me falla. Yo no sé qué haríamos acá sin usted.
-Gracias Jefe, pero no es momento para ponerse emotivos, ahí viene Colina con otro cargamento de formularios.
-Lo sé, pero le digo esto ahora porque el comienzo de un nuevo año es el momento ideal para decir estas cosas, todo lo que digamos y hagamos ahora va a ser lo que quede escrito para la nueva etapa.

El Jefe volvió a su despacho y Gomes quedó pensativo. La idea de un libro en donde todas las acciones de los hombres quedasen registradas le parecía ridícula.