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Cuando apagamos la luz del malvado – Parashat Bo

Escribe Jessica Samban*

22 febrero, 2020

El noveno golpe que recibió Egipto fue un castigo ejemplar con múltiples enseñanzas: Por una parte, fue una burla a su Dios “Ra”, que era la deidad del sol a la que veneraban atribuyéndole el poder para derrotar la oscuridad de la noche. También fue una retribución a todos los malos momentos que los egipcios hicieron pasar a los hebreos durante su cautiverio.

Parashat Bo (Éxodo 10:1 – 13:16)

En este episodio sucede la historia de la salida de Egipto que nos contamos todos los años con la familia en el Seder de Pesaj: comer el sacrificio de Pesaj, la liberación de la esclavitud física y espiritual, salir a la libertad y conectarnos como un pueblo de personas libres.

El Faraón todavía se niega a liberar a los esclavos después de siete milagrosos y pesados golpes, y recibe otra dosis de endurecimiento de corazón – «Dijo el Eterno a Moshé: Ven al Faraón porque yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para poner mis señales estas en su interior» (10:1). Sobre Egipto se infligieron dos golpes (plagas) más: Langostas -que dañaron toda la flora de Egipto que sobrevivió a la tormenta previa de granizo-, seguidas de tres días de oscuridad total. La décima plaga y la más dura de todas -la muerte de los primogénitos- vendría más tarde.

La penúltima plaga de Egipto fue un anticipo de la oscuridad que produce la muerte. A los egipcios los alcanzó una tan profunda oscuridad, que literalmente los dejó ciegos por tres días. No podían ver ni su mismo cuerpo. La desesperación fue inmensa porque no estaban ciegos, pero no podían ver. El noveno golpe que recibió Egipto fue un castigo ejemplar con múltiples enseñanzas: Por una parte, fue una burla a su Dios “Ra”, que era la deidad del sol a la que veneraban atribuyéndole el poder para derrotar la oscuridad de la noche. También fue una retribución a todos los malos momentos que los egipcios hicieron pasar a los hebreos durante su cautiverio. Fue también la demostración del poder Divino para hacerle ver tanto a los egipcios como a los hebreos su dominio absoluto sobre uno de los elementos de la creación que parece brillar con luz propia: el sol.

Entonces Dios le dijo a Moshé: Extiende el brazo hacia el cielo y ordena que todo Egipto se quede a oscuras. Habrá tanta oscuridad que los egipcios podrán sentirla” (Éxodo 10:21).

Esta clase de oscuridad no es aquella que solo se podía ver, sino que era tan espesa que se podía sentir. Es decir, no ver los llenó de intranquilidad. Estaban vivos, pero no podían mirar absolutamente nada. Ni siquiera sus manos, ni cualquier clase de objeto que pusieran cerca de ellos.

Entonces… ¿por qué? O más bien, ¿para qué?

Y en una larga búsqueda tras una respuesta que satisfaga – más o menos – esta inquietud, encontré la siguiente respuesta: Para contrastar con la luz de los justos. Y esa es la respuesta que más me gusta, por lo menos hasta ahora.

Apagamos la luz del malvado para contrastar con la luz de los justos.

*Acerca de Jessica Samban