En el 2014 doscientos pelirrojos israelíes se reunieron en una conferencia temática sobre su color de cabello en el Kibutz Guezer (“zanahoria”) en Israel. Al parecer varios cientos no pudieron llegar por un tema de transporte, pero así y todo, nadie duda de que Israel es un gran país para hacer una conferencia de pelirrojos. Mucha gente asocia a los judíos con ese color de pelo, pero ¿esta relación tiene sustento?

Conferencia de pelirrojos, en Kibutz Guezer, Israel
Conferencia de pelirrojos, en Kibutz Guezer, Israel

Las primeras referencias a los llamados “colorados” aparecen ya en el Tanaj. Esau, hijo de Itjak y Rebeca y hermano de Yaacov, era pelirrojo (“El primero en salir era rojizo y cubierto por todos lados de pelo, como una piel; por lo que lo nombraron Esaú”, Génesis 25:25). También David lo era (Ver 1 Samuel 17:42; en la traducción al español se utiliza la palabra “rubio”, aunque en el original en hebreo aparece la palabra אדמוני/Admoni, derivada de אדום/Adom, Rojo).

David y Esau son quizás dos de los personajes del Tanaj más opuestos entre si. El primero era guerrero, poeta y rey de Israel: fundador de una dinastía, aun hoy es idealizado como antecesor del mesías judío. Esau, en cambio, vendió sus derechos de hijo mayor a su hermano por un plato de guiso. El pueblo de David todavía vive. El pueblo de Esau, Edom, despareció en las páginas de la historia. Es decir: por lo menos para las fuentes judías, el color rojizo en el pelo NO es indicativo del destino que le espera a cada uno. Y si bien es cierto que Esau o David pueden no haber existido realmente, en el año 2000 el Dr. James Tabor encontró una tumba de 2000 años cerca de Jerusalem con pelo de un judío de la época… un pelo rojizo. Es decir, los judíos pelirrojos sí existían, y pese a eso, no existe ninguna referencia a que haber poseído esta característica haya sido motivo de diferenciación.

Tal vez la primera conexión directa entre el ser judío y el ser pelirrojo provenga de la literatura inglesa. Dos personajes famosos poseían ambas cualidades: Shylock, de William Shakespeare, era representado en los teatros como pelirrojo, y Fagin, el personaje que Charles Dickens plasmó en Oliver Twist, también era descripto de esa forma. También en la literatura idish de la época existían casos similares. Por ejemplo, en Di royte yidn pelirrojos judíos eran fuertes guerreros que luchaban contra las persecuciones.

El ser pelirrojo está determinado por la producción de dos pigmentos, regulados por el gen MC1R en el cromosoma 16. Generalmente, que una persona nazca con este color de cabello implica que ambos padres poseían ese gen, pero por supuesto que hay excepciones y diferentes variables. Diversos estudios muestran que la determinación del color de pelo es un proceso bastante más complejo que el que se pensaba.

Stav Shafir, parlamentaria israelí
Stav Shafir, parlamentaria israelí

Los pelirrojos representan el 1 por ciento de la población mundial. Y si bien pueden ser encontrados en cualquier lugar del mundo, las poblaciones del norte europeo tienen concentraciones mayores. Pero afirmar que los judíos tienen un porcentaje alto de pelirrojos es, al menos, cuestionable. Un artículo de la Enciclopedia Judía de 1906 muestra que sobre todo en Europa Central el color rojizo en el pelo no pasaba del 1 por ciento de la población (al contrario del rubio, que en algunos casos llegaba al 30 por ciento). En otros países el porcentaje llegaba como máximo a un 3 o 4 por ciento, pero nunca más de eso.

El pueblo judío, producto de tantos siglos de exilio, es una mezcla de genes, alturas, tamaños, colores y tonalidades. Es un absurdo relacionar este color de pelo con el judaísmo. Los porcentajes no son mayores que en cualquier otro pueblo, y por el contrario, nos ayudan a recordar lo variado y diverso que éste puede llegar a ser.

Fuente: http://www.judaismandscience.com/ginger-jews/

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